viernes, 25 de mayo de 2018

Los Alumbrados Extremeños: Sexo, lujuria y espiritualidad en el siglo XVI


En la entrada de esta semana os vamos a presentar a los Alumbrados, un movimiento religioso herético que se desarrolló a principios del siglo XVI en pequeñas ciudades de Castilla, y que rápidamente se extendió a amplias zonas de Andalucía y Extremadura. Y aunque al principio se tuvo por un movimiento aislado, su rápida extensión y sus doctrinas, con ciertas semejanzas a las del protestantismo, hizo que la Inquisición interviniese con mano de hierro.

Este tipo de movimiento religiosos reformistas, solían basarse en una interpretación personal de las Sagradas Escrituras, obviando en muchos casos los tratados teológicos "oficiales" de los padres de la Iglesia.


Por lo que eran considerados un peligro por parte de la Iglesia oficial, ya que eran fuente de peligrosas desviaciones teológicas, al rechazar  numerosos dogmas oficiales de la Iglesia de Roma

The Covenanters' Preaching, pintura de George Harvey

Estos movimientos fueron bastante frecuentes a lo largo de la historia, aunque fue en esta época de finales de la Baja Edad Media y principios de la Edad Moderna, cuando eclosionaron por toda Europa, surgiendo grupos de toda clase y condición, desde aquellos que predicaban la pobreza más absoluta, a otros que no dudaron en formar comunidades al más estilo "hippie", donde se fusionaban la religión y el amor libre.

Y aunque normalmente la Iglesia acusaba a estos movimientos herejes de todo tipo de injurias y delitos, poniendo especial hincapié en los terribles delitos sexuales que cometían una u otra secta. Como mejor ejemplo de todo ello podéis ver nuestro post dedicado a sectas cristianas acusadas de organizar orgías durante la Edad Media.


LOS ALUMBRADOS


Estos grupos religiosos surgieron al reunirse pequeños grupos de laicos (conventículos) que leían y estudiaban la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento, y daban una interpretación personal de las escrituras, obviando los tratados teológicos de los padres de la Iglesia.

Los alumbrados predicaban la completa pasividad, el abandono, el "dejarse al amor de Dios", por lo que a su personalísima interpretación de la Biblia había que sumar la extravagancia de algunos de sus líderes que animaban a sus fieles a adoptar ciertas actitudes morales aberrantes.

Pensaba que el amor de Dios era tan grande que no hacía falta cumplir las rigurosas y tediosas reglas externas que imponía la Iglesia Católica, por lo que rechazaban sus ritos y ceremonias, sus sacramentos, la reverencia a las imágenes, la penitencia, ... En definitiva, no había que temer el castigo de Dios a ciertas actitudes porque Dios era todo amor.


 

Este tipo de doctrina daba alas a saltarse, y con mucha facilidad, los estrictos dogmas sexuales y morales impuestos por la Iglesia. 


Algunos de estos movimientos iluministas de la Edad Media, así como algunos de los alumbrados españoles, aducían que sus almas habían alcanzado la perfección absoluta, por lo que eran incapaces de pecar, por lo que promovieron una escandalosa promiscuidad sexual:

"Nada en las obras de un hombre se debe a él. El que reconoce que Dios hace en él todas las cosas no peca, pues no debe atribuirse a si mismo sino a Dios lo que hace. Uno puede estar unido con Dios de tal forma que haga lo que haga no puede pecar".


Maqueta del Auto de Fe celebrado en Llerena en 1579.
Museo de Historia de Llerena.

Normalmente estos grupos estaban dirigidos por un confesor que se rodeaban de un círculo de mujeres, aunque no faltaron grupos de alumbrados dirigidos por beatas. Estos párrocos aprovechaban su posición para cometer delitos de solicitación, aunque como ya vimos en este post, este delito estuvo muy extendido en todo el cuerpo de la Iglesia.

Así conocemos el caso del licenciado Jorge Belmar que durante el acto de confesión "alzaba las faldas a las muchachas, las enseñaba sus partes vergonzosas, metía manos en sus pechos, ..., con el pretexto de asegurarlas que en realidad era Nuestro Señor quien las tocaba".

Detalle del 'Éxtasis de Santa Teresa',
de Bernini, Roma.
Otras de las excusas esgrimidas por estos alumbrados para promover la promiscuidad sexual era proclamar que el nuevo Mesías nacería del fruto de una relación entre el clérigo de turno y alguna de sus doncellas.

También estaban aquellos que veían el placer como un don de Dios, y que a través del goce carnal era más fácil que el espíritu alcanzase la divinidad. Esta idea, más que una excusa barata para tener sexo, esconde en realidad una corriente filosófica que puede verse en numerosas religiones, donde la espiritualidad, el goce y la pasión están íntimamente relacionados, como algunas corrientes sufistas dentro del Islam o si quieren algo más palpable, los mismísimos poemas de Santa Teresa de Jesús, que muchos han querido ver como una descripción perfecta del orgasmo.


Expansión del movimiento de los Alumbrados

Muchos autores han querido justificar el éxito de este tipo de movimientos esgrimiendo toda clase de argumentos: desde la escasez de varones por la alta emigración al Nuevo Mundo a la represión sexual a la que estaba sometida la mujer. Aunque la casusa más probable seguramente se debiese al excesivo número de clérigos sin ningún tipo de formación, ni tan siquiera vocación, que aprovechando su posición de poder, en especial en estas comunidades rurales, no dudaron en calmar sus apetitos sexuales.


Persecución contra los Alumbrados


Estos alumbrados en un principio no despertaron demasiado interés a los tribunales de la Inquisición, ya tenían bastante trabajo persiguiendo a otros herejes, judíos, sodomitas,....

Fue la incansable labor de un fraile extremeño, de nombre Alonso de la Fuente, quién alertado por los ritos y blasfemias de estos grupos, denunció, una y otra vez, a sus integrantes ante los tribunales de la Inquisición. 


Juan de Ribera, de
Luis de Morales
Como en un principio estos grupos de alumbrados contaban con el favor de Juan de Ribera, obispo de Badajoz, las quejas de Fray Alonso fueron vanas. Pero él no cesó en su empeño de demostrar el peligro de esta herejía, por lo que aprovechó un viaje que le llevó a las cercanías de Madrid para trasladar una serie de informes y memorias al propio Felipe II, donde denunciaba el comportamiento inmoral de estos Alumbrados y de paso aprovechaba para arremeter contra el obispo de Badajoz, de quien decía que:

"...en muy breve tiempo fue convertido a la opinión de los Alumbrados, y le hicieron tan de su mano que, fiándose enteramente de ellos, les cometía todo el gobierno de sus iglesias haciéndoles grandes favores."  

Aquí os dejamos con el extracto de uno de esos memoriales enviados a Felipe II, fechado en diciembre de 1575, donde denunciaba el comportamiento libidinoso de esa secta, aunque más parece el testimonio fruto de su calenturienta imaginación:

“Se aprovechan de la magia para alcanzar las mujeres y aprovecharse de sus cuerpos, para el cual efecto les ayuda el demonio grandemente, el cual viene a las mujeres y las enciende terriblemente en deseos de carne con tan grande opresión, que las hace ir rabiando a sus maestros a pedir la medicina de aquellas grandes tentaciones porque ninguna otra persona puede remediarlas. Y los dichos maestros aplican el remedio natural tratando con las tentadas deshonestamente, y dándoles a entender que no es pecado, porque aquellas obras carnales llaman regalos de gente espiritual, y que haciendo aquellas cosas con necesidad espiritual no es ofensa de Dios”.
 - Memorial que fray Alonso remitió a Felipe II.


Se puede decir que su afán perseguidor de Alumbrados fue una obsesión que le acompañó toda su vida, yendo de pueblo en pueblo, advirtendo sobre los peligros de esta secta y denunciando a toda persona sospechosa de iluminismo, hecho que le acarreó granjearse numerosas enemistades. Incluso, no dudó en acusar de alumbrados a los más ilustres representantes de la mística española como a Teresa de Jesús, Juan de Rivera y Juan de Ávila.

Aunque su enfermiza insistencia dio sus frutos, y finalmente la Inquisición se puso manos a la obra, reveló de su cargo a los antiguos inquisidores del Tribunal de Llerena que no habían escuchado las denuncias de Fray Alonso y organizó unos espectaculares autos de fe que acabaron para siempre con este movimiento.

La fecha del más famoso de todos ellos fue el 14 de Junio de 1579, en la población extremeña de Llerena, donde se asentaba uno de los tribunales inquisitoriales.



En la plaza se montó: Un tablado donde se llevó a cabo la ceremonia, un palco para los asistentes de alto rango, tribunas para reos y balcones engalanados.

Los Autos de Fe


Recordar que los Autos de fe eran un espectáculo sin igual, en una época donde no había mucha diversión estos juicios públicos eran un gran reclamo para la población, como bien atestiguan los informes de la época.

Pero este auto superaba a casi todos los de la época, no sólo por el gran número de sentenciados, más de 50 personas, sino porque muchos de ellos eran alumbrados o iluminados, por lo que este auto de fe atrajo a curiosos de todos los rincones del reino.

La Cruz verde y el estandarte de la Inquisición se colocaron en un lugar privilegiado.

La ciudad se engalanó para recibir a tantos visitantes, viéndose sobrepasada a la hora de acoger a tantos vecinos llegados de diversas regiones del reino, ya que la afluencia de forasteros desbordó la capacidad de mesones y fondas de las poblaciones cercanas. Incluso tuvo que desatender a numerosos compromisos, ya que los palcos de honor, muy solicitados en este tipo de espectáculos, estaban otorgados a personajes principales de la sociedad.

Como anécdota, que ilustra el éxito de convocatoria que tuvo este Auto de Fe, explicar que la ciudad permitió los días y noches previos al juicio público, la celebración de fiestas y reuniones nocturnas, donde no faltaron pucheros y calderetas regados con abundante vino. Fiestas y romerías nocturnas que se habían prohibido los años anteriores porque precisamente ¡¡eran habituales entre los alumbradistas!!

El día del auto la plaza de Llerena está abarrotada y es que el Auto de Fe prometía un espectáculo sin igual, ya que durante todo el día desfilarían reos y condenados de toda clase y condición, expuestos a la vergüenza y escarnio público, para regocijo del público allí concentrado.


Por lo que tras la misa y el largo sermón de inicio fueron apareciendo los penitenciados, primero aquellos acusados de diversos delitos contra la fe, como la blasfemia u actos contra la ortodoxia cristiana. Todos se vieron obligados a abjurar en público sus pecados, es decir, reconocerlos y arrepentirse públicamente de ellos. Algunos también se vieron sometidos a tandas de azotes, y los casos más graves iban acompañados de condenas de destierro o multas si el personaje era rico.

Los reos vestidos con el san benito y escoltados por soldados y sacerdotes en la tribuna.
Tras un descanso para comer y coger fuerzas hicieron entrada un grupo de reos acusados de poligamia, delito más grave y acompañado casi siempre de azotes y destierros temporales. Hasta que finalmente, y para última hora de la tarde aparecieron los alumbrados, el plato fuerte del día. La mayor parte de ellos fueron sometidos a tormento, es decir, torturas, y condenados a varios años de galeote, una de las peores condenas que te podían caer en aquella época.

Tras estos ejemplarizantes juicios, el fenómeno de los Alumbrados desapareció, quedando para la historia sus leyendas e historias repletas de pasión carnal, lujuria y sexo desenfrenado.


Extractos del Auto de Fe de Llerena de 1575:


Para finalizar traemos algunos de los extractos de la relación de delitos que fueron leídos públicamente durante el Auto de Fe celebrado en Llerena en el año de 1575, ya que resumen a la perfección los principales delitos a los que fueron acusados estos Alumbrados:

"1. Los alumbrados de Estremadura eran clerigos sacerdotes y algunos predicadores, no tenian beneficio ni renta sino lo que les daban las mugeres con quien trataban, trayan por officio yr por los pueblos enseñando su doctrina a moças donçellas diciendo que las biejas eran duras para recibirla.

2. Mandaban a todas se confesassen con ellos generalmente diciendo que era necesaria la confesion general.
3. Procuran por todas vias que estas mugeres siendo solteras no se casen ni entren monjas sino que se hagan beatas diciendo ser mejor estado.

8. (...)Hay algunas beatas destas que haziendo esta oración y contemplación ven vanas visiones, oyen ruidos y voçes, reciben grandes miedos y temores, no pueden ver imagenes, ir a la iglesia, oir sermones, ni cosas de devoción, diciendo que están tan llenas de Dios que no les cabe mas, les parece que Christo en quien están contemplando les aparece en figura de hombre y con el vienen a tener grandes tentaciones de carne y realmente les parece que pasan con el tocamientos deshonestos hasta tener polluciones.

A esto dan también ocasión lo que sus maestros les enseñan, que lo contemplen hecho hombre y se ajusten con él poniendo boca con boca y los demás miembros y le digan palabras regaladas y amorosas, como carne de mi carne, hueso de mis huesos, y mirando al crucifixo de bulto aunque sea en la yglesia les parece que ven que el mismo crucifixo las convida a deshonestidades lebantando sus verguenzas por debajo del paño (...).

10. Estas mugeres, luego que se confiesan con ellos, les cobran una afición estraña que se pierden por ellos y les vienen grandes tentaciones de carne con ellos, y estando con aquellas bascas y rabias, les han a buscar, y ellos las besan y abraçan, y meten las manos en los pechos, y sobre el coraçón dándoles a entender y diciendo que aquellos tocamientos no son pecado, que los haçen por alegrarlas, consolarlas y ayudarlas, para que puedan llevar aquellos sentimientos, con lo qual ellas sienten grande alibio y consuelo para aplacar aquellas rabias. 

Y diçen algunos que hacen aquello, contra su voluntad, solo por mortificarse, que no sienten deseo carnal ni deleite, y algunos pasan adelante en estos tocamientos metiéndoles la lengua en la boca y tocándoles en las partes vergonçosas y echándose en la cama desnudos con ellas.

11. Entre ellos y ellas pasa otro sentimiento estraño que andando con aquellos ardores y fuegos que algunas veces llega a tanto que (..) si se llegan los unos a los otros se encienden y ponen fuego (...) y otras veçes con deseo de tener aquel encendimiento (que dicen es devoción) y comunicación se vienen a llegar una muger con otra desnudas en la cama en tanta manera que se abraçan y besan y meten la lengua en la boca y juntando las partes vergongosas vienen a tener pollución."
- Relación de las proposiciones de los alumbrados de Llerena que se castigaron
el año 1575



Si los acusados habían fallecido en las cárceles durante la fase de interrogatorios se colocaba una efigie en su representación con un rótulo con su nombre y el delito cometido.

Conclusión


Como conclusión, recoger las reflexiones de Manuel Maldonado que realiza en su blog sobre la Historia de Llerena donde nos relata que a pesar de la fama de este Auto de Fe, todo ello se trató más bien de un montaje impulsado por el Santo Tribunal desde Madrid, un acto de propaganda, una demostración de poder de la Inquisición, un aviso a navegantes ante cualquier desviación de la doctrina oficial de la Iglesia.

Por ello, no nos puede extrañar que en un principio el Obispo de Badajoz e incluso el Tribunal de Llerena hiciesen oídos sordos a las continuas denuncias de Fray Alonso. Por lo que a pesar de la fama que adquirió la secta de los Alumbrados, no puede asegurarse su existencia histórica como un grupo organizado, sino más bien fueron un grupo de sacerdotes que "soportaban mal las exigencias del celibato y la castidad clerical", por lo que aprovecharon una particular interpretación de las escrituras para arrimar el ascua a su sardina.

Pero ante la tensa situación que se vivía en Europa por la reforma protestante, que precisamente permitía romper con la castidad clerical, el Santo Oficio decidió cortar por lo sano cualquier atisbo de reformismo, y a través de este auto ejemplarizante poner sobre aviso a cualquier otro párroco o sacerdote dispuesto a tomarse con ligereza los mandamientos morales de la Iglesia.


Bibliografía

[En Internet]

Manuel Maldonado, 'Llerena y los alumbrados' en
http://manuelmaldonadofernandez3.blogspot.com.es/2009/02/llerena-y-los-alumbrados.html

 Israel J. Espino en 'La depravada secta de los alumbrados' en
http://www.extremaduramisteriosa.com/la-depravada-secta-de-los-alumbrados y
http://blogs.hoy.es/extremadurasecreta/2016/11/07/los-alumbrados-sexo-hostias-y-posesion/

 [Obras]

Huerga, Á.; Historia de los alumbrados (1570-1630), Fundación Universitaria Española, 1994.

Santoja, P.; Las doctrinas de los alumbrados españoles y sus posibles fuentes medievales, DICENDA. CUadernos de Filología Hispánica, 2000, 18, 353-392.

Sánchez Ortega, Mª.H.; La mujer y la sexualidad en el Antiguo Régimen, Akal, 1992.

viernes, 18 de mayo de 2018

Stalin y el Sexo

 Dictadores: Sexo y Poder
1.- Mussolini
2.- Stalin
3.- Hitler
4.- Mao
5.- Franco
6.- Leónidas Trujillo

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Descudriñar la vida íntima de un personaje tan odiado como Stalin no es una tarea fácil, ya que normalmente estas grandes figuras de la historia están rodeadas tanto de silencios significativos como de falsedades históricas, hecho que complica sobremanera descubrir su verdadera personalidad, más aún, cuando tratamos de adentrarnos en un terreno tan íntimo como el de la sexualidad.

Toda su vida estuvo sumergida en un secretismo total, donde la manipulación y la propaganda se encargó de ocultar los rasgos más humanos del dictador soviético, presentándolo ante el pueblo ruso casi como un dios en vida, el gran padre de la patria soviética.


Y es que según que fuentes consultes podemos leer de Stalin todo tipo de testimonios, desde casos de violación o de pederastía, !incluso de incesto! o por contra aquellos relatos que han querido convertir la figura del tirano en un auténtico Casanova...  Por lo que a pesar de que recientes libros, como 'La corte del zar rojo' o 'Las mujeres de los dictadores' han contribuido a difundir algunos de estos rumores, nosotros preferimos rebajar alguno de estos testimonios tan impactantes y aferrarnos a relatos menos llamativos, pero en nuestra opinión, más acordes con la personalidad del dictador.

Una pasión desmedida... aunque por la política y el poder.


De manera resumida podemos decir que oficialmente Stalin tuvo dos esposas, un par de amantes reconocidas y probablemente algunas aventuras y flirteos en su época de juventud.

A diferencia de otros dictadores podemos afirmar que no era un mujeriego, ya que su única pasión, incluso su obsesión. fue la política y el poder.


Stalin, 1902
Por lo que las mujeres y el sexo fueron algo secundario en su vida. Esto no quiere decir, que no quisiese a las mujeres o hijos que tuvo pero siempre estuvieron supeditados a su acción política. Por lo que si analizasemos su figura desde una perspectiva freudiana se podría afirmar que invirtió toda su energía sexual en el ejercicio del poder.

Esto marcará a todas sus relaciones, ya que Stalin será una persona paranoica, que desconfiará de todo y de todos, sólo hace falta analizar alguna de sus purgas, donde no dudaba en mandar detener o asesinar a algunos de sus más estrechos y fieles colaboradores, incluso a algunos familiares directos de sus esposas. Esto hizo que la principal cualidad que buscase en una mujer fuese la confianza, es decir, poder confiar en ella, buscando ser confortado.

Sobre sus rasgos y gustos sexuales apenas conocemos nada, sólo podemos especular sobre algunos aspectos de su sexualidad.

Por su origen y carácter algunos autores le han definido como un 'macho georgiano', es decir, un hombre duro, frío, de hábitos rutinarios y aldeanos, con cierta indiferencia hacia las mujeres. 


Tal es así, que su segunda esposa se suicidó supuestamente por un ataque de celos, ya que llevaba años bajo una depresión por la actitud distante de su marido. Una muestra más de la frialdad de Stalin es el epitafio que se puede leer en la tumba de su segunda mujer donde reza: “Nadezhda Alliluyeva Stalin (1901-1932), miembro del Partido Comunista, de parte de Stalin”.

Analizando su figura desde un punto de vista psicológico, y compartiendo los rasgos de muchos psicópatas, se le ha considerado un hombre incapaz de sentir empatía por los demás, pero terriblemente sensible con sus propios sentimientos. Por lo que cuando su mujer se suicidó la primera pregunta que se hizo Stalin fue ¿cómo le podía haber hecho eso a él?, en vez de preguntarse sobre los sentimientos que llevaron a su mujer al suicidio.

Como buen psicópata Stalin va a utilizar su sexualidad con otros fines, ya que como todo dictador acabará utilizando el sexo con fines políticos, seduciendo a las mujeres de sus ministros y altos cargos para estrechar su control sobre ellos y poder conseguir ciertas informaciones que después resultasen útiles políticamente.

En cuanto a la proyección de su imagen pública, Stalin tomó un camino completamente diferente al de Mussolini, mientras el dictador italiano buscó siempre proyectar una imagen de conquistador, seductor, de hombre vigoroso y activo; Stalin quiso reflejar una imagen más sosegada, como un hombre tranquilo, padre de la patria y de todos los soviéticos, hasta convertirse casi en un dios viviente.

Una vez analizados a grandes rasgos algunos aspectos de su sexualidad pasaremos a ver la relación de Stalin con las mujeres que marcaron su vida, hecho que nos permitirá conocer con más profundidad algunos rasgos de su personalidad....

LAS MUJERES DE STALIN


Correrías de juventud


Para comprender mejor las primeras experiencias amorosas de Stalin hay que recordar algunas costumbres muy extendidas entre los revolucionarios soviéticos, ya que debido a su clandestinidad solían mantener relaciones exclusivamente con otros camaradas de lucha, es por ello que Stalin siempre se casó con mujeres cuyas familias estaban vinculadas a la acción revolucionaria. Además la infidelidad, tanto de hombres como de mujeres, no estaba mal vista, por lo que no eran nada raras las relaciones abiertas.

Stalin en sus primeros años de juventud se convirtió en un activo bandolero al servicio del partido comunista, dedicándose al robo de bancos y llevando una vida de fugitivo.

Todo esto sumado a su carácter fogoso y aventurero y cierta fachada de tipo duro le hizo merecedor de la admiración de numerosas mujeres.


Por lo que el número de amantes que se le atribuyen en esta etapa de juventud son bastante numerosas, manteniendo algunas aventuras amorosas en sus destierros por tierras siberianas. Fruto de estas relaciones, más o menos esporádicas, se le atribuyen un par de hijos ilegítimos a los que nunca quiso reconocer.

Ficha policial de Stalin realizada por la policía de Petrogrado.

Su primera mujer: amor a la fuga


Su primera esposa fue Ekaterina Svanidza, con quién se casó cuando aún era un jóven bandolero, por lo que ambos tuvieron que llevar una vida de fugitivos. Él debía estar locamente enamorado de ella, ya que aceptó casarse por la Iglesia a pesar de que detestaba dicha institución, ya que ella era profundamente religiosa.

Muy pronto su jóven esposa comprendió que la principal motivación de Stalin sería la política, incluso por delante de su familia.


Ekaterina Svanidze, 1904
Durante estos primeros años la pareja se ve obligada a vivir escondida y siempre alerta ante los agentes del zar. Ella sufrirá muy pronto la amargura de la soledad, ya que 'Soso', el apodo con el que se conocerá a Stalin, estará siempre en constante movimiento, de un lado para otro, conspirando para derrocar al régimen del zar. A pesar d ello la pareja parece que fue feliz y tuvo un hijo llamado Yakov.

Pero esta breve felicidad pronto se tornará en dolor y muerte. En 1907 su mujer caerá gravemente enferma, ante la falta de dinero para pagarle un tratamiento, la pareja decide que ella vuelva al hogar familiar en la capital Georgiana. Pero el duro viaje y las altas fiebres provocadas por el tifus provocarán, al poco de llegar a Tiflis, la muerte de su mujer el 25 de noviembre de 1907. Esta muerte repercutirá en el carácter de Stalin, que no dudó en culpar al estado zarista de la muerte de su mujer por la paupérrima situación de la sociedad rusa.

Incluso algunos historiadores han apuntado que el carácter despiadado de Stalin se forjó a partir de este momento, ya que según cuenta la leyenda, en el funeral de su esposa le confesó a uno de sus camaradas que todo sentimiento humano se había desvanecido de su corazón: "... Esta criatura podía suavizar mi corazón de piedra. Ahora está muerta, y con ella mis últimos sentimientos calurosos para los humanos."

El mejor remedio para superar el dolor de la muerte de su mujer fue su inmersión total en el mundo de la política, aunque esto no hizo que se olvidase del sexo femenino; ya que según cuentan algunas fuentes Stalin tuvo algunas aventuras amorosas, siendo la más sonora, la que mantuvo en 1911 con una joven viuda, llamada Maria Prokopievna Kuzakova, con la que tendría un hijo, que no dudó en condenar al obstracismo total, al igual que a su madre..


Nadia: una relación de amor-odio


El otro gran amor de su vida le llegó con su madurez, ya que en 1919 y con 41 años se casó con una jovencísima Nadezhda Alilúyeva, hija de conocido revolucionario soviético, y que apenas contaba con 16 años de edad.


Fruto de este matrimonio nacerían dos hijos: Vasili y Svetlana. Aunque como sus anteriores relaciones, ésta también estuvo marcada por el abandono y la desidia, ya que su joven esposa muy pronto cayó en depresión por las constantes ausencias de su marido, depresión acompañada de ataques de histeria y manía persecutoria, ya que sospechaba que parte de sus ausencias eran debidos a flirteros y aventuras amorosas con nuevas amantes.

Stalin, su mujer Nadezhda Alliúyeva, K.E. Voroshilov,
descansando a principios de los años 20
Por lo que el matrimonio derivó en una apasionada, intensa e incluso violenta relación amor-odio, donde se mezclaban el amor conyugal y celos, y donde Nadezhda pasó de la admiración personal hacia la figura de su marido, a un cada vez más y profundo desprecio a medida que iba siendo consciente de las terribles secuelas que iban provocando las políticas de su marido.

Nadezhda Sergeyevna Alliluyeva
(1901–1932)
El distanciamiento fue tal que Nadia en 1929 optó por abandonar el hogar conyugal, aunque lógicamente el regimen no iba a permitir tal escándalo, por lo que muy pronto fue 'obligada' a regresar, sumiendo a Nadia en un estado de depresión continuo.

La relación se fue tornando insoportable hasta su estallido final en 1932, cuando en un cena oficial del partido, conmemorando el aniversario de la Revolución, se produjo una nueva discusión delante de todos los asistentes. Aunque hay varias versiones sobre lo sucedido, la realidad es que hubo un sólo y triste final...

Para algunos la discusión empezó cuando Nadia echó en cara a su marido que flitearse delante de ella con otras mujeres, otra versión alude que Nadia recriminó a Stalin la forma vulgar de tratarla, ya que "!eh, tú!" no eran formas de tratar a una mujer... de cualquier forma parece ser que Stalin le arrojó un puro encendido a su mujer.

Nadia, humillada públicamante, abandonó en silencio la fiesta y se fue a su dormitorio, donde se suició con una pistola Walter.


Sobre su muerte ha habido todo tipo de especulaciones, el regimen comunista anunció oficialmente que había muerto de apendicitis, aunque también ha habido quien a afirmado que fue el propio Stalin quien la asesinó en un arrebato de ira.

A pesar de su aparente frialdad, este hecho tuvo que marcar profundamente a Stalin, ya que nunca comprendió los motivos que llevaron a su mujer a suicidarse. Ella fue una mujer muy competente, que había trabajado por y para la causa comunista, primero bajo el mando de Lenin y después al lado de Stalin. Era una mujer que representaba el modelo de la nueva mujer soviética, una mujer que estudió en la universidad, trabajadora incesante y firmemente defensora del ideal bolchevique.

Por lo que algunos investigadores han apuntado que la causa real de su suicidio fue descubrir con qué clase de hombre se había casado, ya que había convertido el sueño bolchevique en una pesadilla, al descubrir como todos los antiguos compañeros de Lenin eran eliminados sistemáticamente, al descubrir los campos de trabajo y las terribles secuelas de las hambrunas en Ucrania.

Stalin y su hija Svetlana.

Una especial atracción hacia las artistas


A pesar de los numerosos rumores sobre las amantes secretas de Stalin, nunca sabremos hasta que punto estos rumores son ciertos, aunque parece evidente que para Stalin sería difícil rechazar a todas las mujeres que se le ofrecían.

Por lo que si parece probable que mantuviese distintos affairs amorosos, antes y después del fallecimiento de su esposa.


Quizá el romance más sonado lo mantuvo con la cantante de ópera rusa, Vera Davídora, relación que se inició en 1932 estando aún casado con Nadia y que lanzó al definitivo estrellato a la diva del Teatro Bolshói que desde aquel momento no dejó de recibir premios y ostentosos regalos.

Vera Davídora.
Este romance vendría confirmado por la propia Deva que en 1985 publicó un libro titulado 'Yo fui la amante de Stalin' y donde nos narra el largo romance que mantuvo con el dictador soviético cuando éste contaba con 54 años de edad.

Pero no sólo Davídora contó con los favores del Zar Rojo, otras grandes artistas también se vieron colmadas de regalos y premios, como la bailarina Olga Lepeshínskaya o la cantante Valeria Bársova, aunque nos parece algo atrevido afirmar que mantuviese relaciones con cada una de ellas.

Una truculenta historia...


Una de las historias de más dudosa credibilidad acerca de la vida íntima de Stalin es el supuesto affair que mantuvo con la hermana de su difunta mujer, ponemos en duda esta historia ya que parece estar diseñada perfectamente para confirmar el carácter paranoico, cruel y despótico de Stalin.

De esta forma y según algunas fuentes, poco después del entierro de su mujer, Stalin se encaprichó de Ana Genia, la hermana de su difunta esposa. Al mismo tiempo y dentro de las purgas políticas de Stalin, el marido de Genia muere en extrañas circunstancias, propiciando el acercamiento del dictador hacia ella.

Hasta que le proponen convertirse en la nueva "ama de llaves" personal de Stalin, puesto que ella rechazaría horrorizada conociendo la terrible e irascible personalidad del dictador, por lo que rápidamente buscará un matrimonio de conveniencia que le libre de tal 'honor'.

Este hecho, sumado a las acusaciones veladas hacia Stalin de haber envenenado a su anterior marido provocará las iras de Stalin que le costará a Genia su deportación, siendo encarcelada bajo horribles condiciones, y siendo liberada años después sufriendo terribles secuelas psicológicas.

Valentina Vasilevna Istomina: su último gran amor


Valentina Istomina
Aunque, sin duda alguna, la mujer más importante en la vida de Stalin en sus últimos años de vida fue su ama de llaves, Valentina Vasilevna Istomina. Es bastante curioso que apenas conozcamos nada de esta mujer que convivió con uno de los mayores dictadores del siglo y que formó parte de su círculo más íntimo, compartiendo con él intimidades y secretos durante más de 20 años.

Valentina era una mujer de belleza sencilla, origen humilde, discreta, trabajadora, de buen carácter y de cuerpo generoso, en suma, una mujer que encarnaba los ideales de la mujer campesina soviética.

Aunque el rasgo que sin duda más cautivó a Stalin fue la absoluta lealtad que ella le profesaba así como su discrección, ya que siendo una mujer de carácter sumiso u algo simplista nunca trató de implicarse en asuntos de política.

Una mujer a los que muchos han calificado como esposa secreta, ya que incluso le acompañó en muchos de sus viajes más importantes, estando presente en citas tan históricas como Yalta o Postdam. 


Aunque ella se hacía cargo de sus ropas, sus comidas y sus habitaciones privadas, no sabemos si realmente hubo algún tipo de relación sexual entre ellos. Siendo más una compañera que una amante, ya que como bien sentencia Reyes Blanc:

" A Stalin le gustaba físicamente, pero además él va teniendo sus años y ella lo cuida... Los hombres, cuanto más mayores somos, más nos importa que nos tengan la sopa caliente... y la ropa preparada".

El amor inquebrantable de esta mujer por Stalin salió a relucir el día de su entierro, la pobre Valechka cayó de rodillas ante su ataud y lloró desconsoladamente sobre el pecho del tirano muerto durante largo tiempo, sin que nadie se atreviese a apartarla.

Esta mujer, aunque nos parezca difícil de creer, representaba el sentimiento de millones de soviéticos que lamentaban sinceramente la muerte de amado lider..



Bibliografía

Ducret, Diane; Las mujeres de los dictadores, Aguilar, 2011.

Montero, Rosa; Dictadoras: Las mujeres de los hombres más despiadados de la historia, Lumen, 2013.

Sebag Montefiore, S.; La corte del zar rojo, Crítica, 2010.


http://es.rbth.com/blogs/2014/10/20/las_mujeres_de_stalin_44463

sábado, 12 de mayo de 2018

Cortesanas poetisas: Prostitución en la Italia del Renacimiento

Cortesanas, una nueva forma de prostitución:
   - Parte I: Cortesanas poetisas: Prostitución en la Italia del Renacimiento
   - Parte II: Imperia, la primera cortesana.

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Antes de empezar esta entrada creo que es necesario aclarar el término de la palabra cortesana, ya que es una palabra bastante ambigüa, cuyo significado a ido cambiando a lo largo de los siglos. Y aunque hoy en día, se suele asociar con la prostitución, algo así como una especie de prostituta de lujo. La propia RAE en su definición recoge varias acepciones:

- Cortesana, entendido como dama que sirve en la Corte, es decir, una mujer proveniente de buena familia, con esmerada educación, ya fuese casada o soltera, que especialmente durante el Renacimiento participaba en actividades políticas o culturales.

- En el otro extremo, tenemos las denominadas cortesanas "di lume", de fuego, es decir, prostitutas pertenecientes a las clases bajas.

- Y entre medias, tenemos el término de cortesana "honesta", como aquella mujer que ejerce la prostitución, pero de manera elegante o distinguida. O incluso mujeres, que con un alto grado de independencia vivieron su sexualidad de manera bastante libre, no convencional para aquella época, por lo que aquellas mujeres que vivían separadas de su marido o que tuvieron relaciones con hombres estando solteras, rápidamente eran consideradas como prostitutas.

Meretriz (Izq.) y Dogaresa (Mujer del Dux).
Vemos que es difícil distinguir entre la cortesana y la mujer noble en sus vestimentas.

La prostitución en la ciudad de Venecia


Y como cabe suponer, en una ciudad tan cosmopolita y universal como Venecia, uno de los centros económicos del mundo en aquella época, existieron prostitutas de toda clase y condición, como bien nos informa el libreto titulado "Catálogo de precios de las prostitutas de Venecia", fechado en el año 1535, y donde se describen las habilidades y tarifas de numerosas cortesanas, con tal detalle que incluso se nos informa que una tal Lucrezia Squarcia tiene entre sus virtudes haber leído a Petrarca, Virgilio y "a veces hasta a Homero"

Desde el siglo XIV se sabe la existencia de barrios destinados a la prostitución, al principio éstos se situaban en los límites de la ciudad y proporcionaban alojamiento gratuito a estas "benemeriti meretrice" en las llamadas "Case rampane". 

Su presencia siempre fue bastante bien tolerada por las autoridades de la ciudad, pese a la creciente oposición de la Iglesia, ya que la prostitución fue una válvula de escape de tensiones y conflictos sociales

Cortesana, ilustración de Vecellio.

Evitaba casos de violaciones y abusos hacia mujeres de buena virtud y limitaba la difusión de relaciones homosexuales, ya que se rumorea que en una ciudad tan volcada al mar, donde los hombres pasaban largas temporadas encerrados en sus barcos, este tipo de relaciones fueron mucho más habituales que en otras ciudades.

El mercado de la prostitución era tan extenso que en el siglo XVI se llegaron a censar más de 12.000 prostitutas, y es que los impuestos generados por el mercado del sexo era una fuente de ingreso nada desdeñable para muchas ciudades. Incluso, uno de sus puentes, "el puente de la teta", nos recuerda el pasado libidonoso del barrio de Carampane, uno de los más antiguos de la ciudad, ya que desde ese puente las prostitutas enseñaban sus encantos a los marineros que regresaban a la ciudad tras largos meses de ausencia.

Las cortesanas "honestas"


Estas cortesanas eran mujeres jóvenes, hermosas e instruidas, versadas en distintas artes, refinadas, cultas y sofisticadas. Fueron muy populares en los ambientes intelectuales y cortesanos de las principales ciudades italianas, especialmente durante el siglo XVI, aunque no sólo por sus habilidades intelectuales, sino también por sus habilidades amatorias. 

La mayor parte de ellas eran de baja extracción social, por lo que su formación fue autodidacta, al introducirse desde bien jóvenes en estos salones (ridotti o casini) de la alta sociedad de la época, donde se realizaban debates, lecturas públicas de poesías y libros, etc. Por todo ello, consiguieron gozar de una libertad, una cultura y una autonomía inimaginbale para el resto de mujeres de su época.

Retrato de Verónica Franco,
Tintoretto 1575.
Por lo que muchas de estas cortesanas se volvieron universalmente famosas al encarnar los cantos de amor de algún poeta, o al ser retratadas por los grandes maestros de la pintura veneciana, como Tiziano o Tintoretto, que no dudaron en plasmar en sus lienzos la belleza y los encantos de alguna de estas mujeres. Todo ello las rodeaba de un halo de divino prestigio, alcanzando aún mayor notoriedad entre sus ricos e influyentes adoradores.

Su fama se vio incrementanda, no sólo por su labor como damas de compañía,  sino que muchas veces fueron ellas las impulsoras de la vida cultural de la ciudad.


Giacomo Franco.
Comerciante extranjero
con dama cortesana, Grabado 1610
Sus salones se convirtieron en centros culturales, donde acudía la flor y nata de la sociedad de la época. Por lo que a pesar de su vida libertina y alzarse contra los imperativos sociales de su época, contaron con cierta protección y apoyo de las autoridades locales.

Aunque todos estas cortesanas "honestas" compartían belleza, sofisticación, inteligencia y cultura, algunas destacaron por sus extraordinarias dotes intelectuales como poetisas y literatas, como Tullia D'Aragona, quien escribió el primer tratado amoroso atribuido a una mujer cortesana "Dialogo dell' infinità di amore" (1547). Otras mujeres destacadas fueron: Vittoria Colonna (Roma), Isabella Morra (Matera), Veronica Gambara (Reggio Emilia), Gaspara Stampa (Padua y Venecia) y sobre todo, Veronica Franco (Venecia), quizá la cortesana poetisa más famosas de todas ellas.

La vida de alguna de estas grandes mujeres merece la pena ser contada, por lo que para no alargar esta entrada, le dedicaremos un post en exclusiva a a alguna de ellas en el futuro.


La vida en el Renacimiento


El Renacimiento siempre se ha asociado una época de riqueza, progreso y esplendor, donde se dio un florecimiento en todas las artes, especialmente en algunas ciudades italianas como Venecia, Florencia, Roma,...  Todo este optimismo se vio reflejado en la vida social de estas grandes ciudades, donde la música, la poesía, la pintura, pero también el canto al amor y a la sensualidad alcanzaron su máximo apogeo.

Esta alegría de vivir, o dicho de otro modo, esta vida de carácter alegre, burló en sus años de máximo esplendor las limitaciones impuestas por las estrictas reglas morales de la Iglesia. 


Este relajación en las costumbres tuvo su reflejo en el esplendor que alcanzaron estas cortesanas honestas, que como las antiguas hetairas griegas, acompañaron a los hombres en sus reuniones sociales, para compartir con ellos no sólo sus "encantos femeninos", sino también sus dotes intelectuales.

La Riva degli Schiavoni en Venecia , de Leandro de Ponte Bassano (1595)

Ser una mujer ¿libre? en el Renacimiento:


Es importante detenernos en este punto, ya que la mujer nunca fue un ser libre, su vida estaba programada por el hombre desde su mismo nacimiento, dependiendo siempre de la voluntad de los hombres de su vida: primero, como "hija de"; posteriormente, como "esposa de"; e incluso si llegaba e enviudar, seguía estanda sujeta a la voluntad de sus hijos, o incluso sus hermanos.

La vida de la mujer, al menos de una mujer decente, era una vida austera, encargada exclusivamente del cuidado de su marido y sus hijos dentro de la casa. 


Por lo que las únicas mujeres que rompieron estos moldes, fueros algunas de estas mujeres cortesanas, ya fuesen las mujeres nobles que debido a su educación pudieron liberarse del corset social que la moral de la época les exigía; o estas meretrices de alto standing, que cómo las antiguas hetairas griegas, gracias a su profesión y su nivel cultural pudieron vivir una vida más libre.

Dama descubriendo el seno, Tintoretto (1585).
Se ha sugerido que esta dama tambén sea un retrato de Verónica Franco.

 
Por lo que esta definición, de Marina Zancan, se aproxima bastante bien al tipo de mujer que vamos a retratar en este post:

“Una mujer intelectual que practica de forma declarada una sexualidad fuera de las normas (entiéndase ni esposa ni prostituta) y que obtiene el derecho a ser mujer intelectual, la posibilidad de obtener una vida socialmente no subordinada e intelectualmente organizada para proyectar, a partir de sí misma su sueño de realización".


Es decir, estas cortesanas no eran ni abiertamente prostitutas, ni tampoco podían ser consideradas damas honorables, por lo que sobrevivían entre estos dos mundos, siendo muchas veces la única posibilidad que tenían de escapar de la miseria y promocionar socialmente.

Y es que en aquella época, prácticamente la única salida para aquellas mujeres sin protección familiar, ni marido, eran dos: o la prostitución o el convento.  Especialmente grave era la situación de aquellas mujeres solteras que habían mantenido relaciones sexuales con otros hombres, ya que sobre ellas recaía automáticamente la fama de prostitutas.

Por lo que no nos puede extrañar, como vimos en el post anterior, la importancia social que tuvieron la remendadoras de virgos, ya que eran capaces de salvaguardar el honor de una doncella.

Un juego de máscaras:


Aunque como podemos suponer, nada en esta vida es blanco o negro, por lo que ni todas las damas  nobles eran tan castas y virtuosos como querían aparentar, ni las cortesanas unas lascivas mujeres.

Muchas veces, unas y otras, miraban con envidia el estilo de vida las otras. Las damas nobles, la libertad de las cortesanas a la hora de vivir, de poder elegir a sus parejas o amantes. Las cortesanas envidiando la estabilidad social y económica de las nobles. Y es que un mundo vigilado constantemente por el ojo represor de la moral cristiana, las apariencias sociales lo eran todo, donde la pérdida de reputación y honor de una familia podía suponer su exclusión de la vida social.

Nada es lo que parece, todo es un gran juego de máscaras, donde, especialmente las mujeres deben esconder su auténtico ser y representar el papel que la sociedad espera de ellas.


Pero no debemos engañarnos, ya que aunque las cortesanas disfrutaban de ciertos privilegios, inimaginables para otras mujeres (escapar del ámbito del hogar, independencia económica, libertad sexual, acceso a cultura,...) siempre arrastrarían el estigma social de ser consideradas mujeres sin virtud.

Fotograma de la película 'Dangerous Beauty' ('Más fuerte que su destino', en España).
Basada en la vida de la cortesana Verónica Franco.

Las sombras de la moral


Pero no nos engañemos, la vida de estas mujeres siempre estuvo oscurecida por las sombras de la moral imperante de la época. El auge y caída de este tipo de cortesanas represeta a la perfección la moralidad y la mentalidad de aquella época, la lucha entre la visión humanista del Renacimiento y la restrictiva moral impulsada por la Iglesia Católica.

Nada garantizaba a estas mujeres que un amante despechado, un rumor malintencionado, una esposa enfurecida, un sacerdote moralista... fulminase de un plumazo su suerte; por lo que aquellos mismos que dilapilaban sus fortunas por pasar unas horas con ellas, eran capaces de darles la espalda y fingir que nunca las habían conocido.

Y es que ninguna mujer por muy bella, poderosa o influyente que fuese, por muchos contactos poderosos que tuviese, podía estar segura de conservar su estatus social, ya que la propia sociedad misógina donde vivían, así como el ojo siempre vigilante de la religión, podían hundir la vida de cualquiera de estas mujeres.

Edouard Moyse - Inquisición

Hay que recordar que en esta misma Venecia, luminosa, abierta, cosmopolita, también estaba muy presente la temible y poderosa Inquisición. Y es que la Iglesia Católica, ante el peligro de las herejías europeas, había impulsado su Contrarreforma. Desarrollando un amplio programa de reformas en todos los ámbitos, endureciendo su postura frente a las conductas libertinas.

Por lo que esta moda de aceptar socialmente la presencia de estas cortesanas pronto fue considerada contraria a la moral católica, por lo que pasaron de ser consideradas como cortesanas honorables a simples prostitutas.


Esta doble moralidad siempre estuvo presente, ya que el ejercicio de la prostitución siempre estuvo estrictamente regulado por ciertas normas de comportamiento: prohibir comportamiento libidinosos fuera de los barrios asignados para este oficio, obligar a las cortesanas a cubrirse de forma decorosa (aunque debajo del manto luciesen toda clase de joyas y sedas). Y aunque putas, estas mujeres siempre fueron muy devotas, por lo que se las prohibía también asistir a procesiones o a actos públicos de carácter religioso.

Ese cambio de mentalidad tiene su mejor reflejo en el juicio de Verónica Franco, acusada de brujería por un amante despechado, sólo pudo salvarse de las garras de la Inquisición gracias a sus influyentes amistades, pero la vida de glamour, respeto e incluso admiración de estas cortesanas honestas quedó para siempre borrada.

Su caída en desgracia supone la desaparición de la última verdadera cortesana honesta de Venecia e Italia. Aunque la figura de este tipo de cortesana de lujo siguió existiendo, como bien refleja la literatura de los siglos posteriores, nunca volvieron a alcanzar la fama, el prestigio y el respeto que se ganaron esa generación de mujeres libres, inteligentes y valientes.

Con Verónica terminó también el Cinquecento y desaparecieron de las escenas  los  espíritus  de  aquella  prestigiosa  cultura  que  habían  animado  la  vida  de  ese  siglo espléndido y corrompido, turbulento, genial y fecundo”.










BIBLIOGRAFÍA

Caro Rodríguez, I.; El término cortesana a través de Verónica Franco, Género y expresiones artísticas interculturales / coord. por Eva María Moreno Lago, 2017, págs. 80-103

Díaz Padilla, F.; Verónica Franco: Poesía culta en boca popular, Archivum: Revista de la Facultad de Filología, Tomo 52-53, 2002-2003, págs. 103-123

[En Internet]

- La cortesana italiana: definición y jerarquías
https://formaciondeldiscurso.wordpress.com/inicio-formacion-del-discurso-trabajo-de-fin-de-curso-pagina-0/mujer-italia-renacentista/cortesana-italiana/

- Cortesanas y eruditas en Venecia
http://elcuadernodelahistoriadora.blogspot.com.es/2011/07/cortesanas-y-eruditas-en-venecia-i.html

- Las cortesanas en Venecia
http://www.fundacioncarloslleras.com/wp-content/uploads/2016/05/Las-cortesanas-de-Venecia.pdf

- Moda y ropa interior de las cortesanas venecianas
http://www.lacasamundo.com/2012/05/moda-y-ropa-interior-de-las-cortesanas.htmls:

martes, 1 de mayo de 2018

Remendadoras de virgos: Devolver la virginidad a las doncellas

En esta entrada vamos a intentar desentrañar los secretos de uno de los oficios más desconocidos y raros del mundo, un oficio que se mueve entre la leyenda y la realidad, estamos hablando de la "remendadora de virgos", mujeres encargadas de "devolver" la virginidad a sus clientas.

Su figura se envuelve en un halo de misterio, no sólo por la propia naturaleza de su trabajo, mujeres que vivían al borde de la legalidad, que sobrevivían haciendo toda clase de trabajos como alcahuetas, curanderas, brujas o incluso prostitutas. Sino, sobre todo, porque las plumas de nuestros más ilustres literatos han contribuido a magnificar su leyenda, apareciendo estas "zurcidoras de virginidades" en obras de Fernando de Rojas, Cervantes, Quevedo o Lope de Vega, convirtiéndose en una figura recurrente dentro de la novela picaresca española, por lo que no sabemos si fue un trabajo realmente tan extendido como nos hacen suponer en sus obras o fue un personaje literario fruto del imaginario colectivo de aquellos tiempos.

En la Celestina de Fernando Rojas se cuenta la historia de la más famosa alcahueta, maestra de “facer virgos”, que rehizo, según propia expresión miles de ellos, y que llegó a vender, como virgen hasta en tres ocasiones a una sirvienta suya, para satisfacer los caprichos de un embajador francés. 


También nos ha llegado a través de escritos, la historia de una famosa prostituta, que llegó a engañar, a incautos clientes, vendiendo hasta en nueve ocasiones su supuesta virginidad. Por lo que comprobamos como expresiones como remenda virgos, zurcidora de virginidades o reedificar doncellas, fueron habituales en la literatura picaresca española.

La alcahueta, de Gerard van Honthorst, 1625.

La importancia de la virginidad

La virginidad de las mujeres ha representado históricamente uno de los bienes más preciados que podía tener una familia, no sólo por una cuestión de honor y honra familiar, sino también en su versión más materialista, ya que durante muchos siglos el matrimonio ha sido una mera cuestión económica entre familias, donde los sentimientos de los esponsales poco o nada importaban.

Por lo que la virginidad de la casadera era fundamental para negociar un buen acuerdo económico o para ampliar los bienes o el patrimonio de su familia. Por todo ello, la presencia de un himen intacto se creía (muy erróneamente) que era signo definitivo de virginidad (incluso hoy en día ese mito sexual sigue estando bastante extendido, asociando virginidad a la presencia de un himen intacto).

Todo ello fue conformando una mitología en torno a la virginidad de la mujer y la pureza de espíritu de la mujer virgen. 


Maja y Celestina,
de Goya.
Por lo que no nos puede extrañar que numerosas leyendas nos hablen del carácter sagrado de la virginidad frente a la magia negra o los seres mágicos (una leyenda muy extendida era que sólo una virgen era capaz de acercarse a un unicornio).

Tan extendida estaba la creencia del "estado de gracia" de la mujer virgen que numerosos tratados médicos aseguraban que la orina de virgen era capaz de curar ciertas enfermedades o incluso que los mordidos por una serpiente venenosa debían yacer rápidamente con una mujer virgen para expulsar su veneno.

Con todo ello, no nos puede extrañar que hayan existido testimonios notariales de pérdida accidental del virgo o actas notariales donde se certificaba la virginidad de tal o cual doncella. Y nos podemos imaginar la importancia que ha tenido el concepto de virginidad en nuestra cultura, ya que este tipo de testimonios se extienden desde la Edad Media hasta prácticamente el siglo XX.

Como ejemplo citamos este testimonio notarial de 1495:
"Pidió  testimonio  Juan  Gómez  dorador  y  María Rodríguez su mujer como estando María su hija de seis años poco más o menos jugando con otra su hija de 4 años  y  vimos  saltando  sobre  un  tinajón  y  subiendo  y descendiendo en el tinajón se le abrieron las piernas y le corrió sangre y le corrompio parte de su virginidad y la llevaron luego a la partera de Montilla y para guarda de su derecho pidieron a (varios testigos) que viven en la dicha casa y lo vieran". 

Esta obsesión por la virginidad hizo que se extendiesen toda clase de teorías absurdas sobre las características que tenía que presentar una mujer virgen, tanto en su aspecto externo, como durante su primera relación sexual.


Así, ciertas características físicas, como la aparición de pequeñas venas en el ojo o holluelos en la nariz eran identificados como muestras seguras de virginidad. Otros signos claros, más relacionados con la pubertad que con la virginidad, eran tener un vello púbico largo y liso, o tener los pechos pequeños y firmes o que el capuchón recubriese todo el clítoris.

Y ¡cómo no! no podía faltar la (falsa) prueba más certera e inequívoca de todos los tiempos para certificar la supuesta virginidad de una doncella, que hubiese sangrado durante el desfloramiento. Por lo que fue una prueba habitual entre la nobleza y la realeza que se exhibiera públicamente el pañuelo manchado de sangre de la noche de bodas.

Las mujeres de los mil y un oficios: Celestinas, brujas, alcahuetas, curanderas, prostitutas...

Describir a estas mujeres nos daría para un post aparte, por lo que dejaremos que sea Sempronio, uno de los personajes de 'La Celestina' quien nos de una idea de cómo la sociedad veía a estas mujeres:

" ¡Yo te lo diré! Días ha grandes que conozco en fin desta vecindad una vieja  barbuda  que  se  dice  Celestina,  hechicera,  astuta,  sagaz en cuantas maldades hay. Entiendo que pasan de cinco mil virgos los que se han hecho y deshecho por su autoridad en esta ciudad. A las duras peñas promoverá y provocará a lujuria, si quisiese."


Unas páginas más adelante es Pármeno quien le presenta a Calisto a la famosa Celestina, quién nos explica cómo se ganaban la vida este tipo de mujeres:

"Ella tenía seis oficios, conviene a saber: labrandera, perfumera, maestra de hacer afeites y de hacer virgos, alcahueta y un poquito hechicera. Era el primero oficio cobertura de los otros, so color del cual muchas mozas destas sirvientes entraban en su casa a labrarse y a labrar camisas y  gorgueras  y  otras  muchas  cosas..."

Y aunque la literatura siempre nos ha transmitido una imagen negativa de estas curanderas, sin lugar a dudas:

Tuvieron una gran importancia social, especialmente en ambientes plebeyos y pobres, donde las múltiples habilidades y conocimientos de estas mujeres fueron de gran utilidad para la mayor parte de la población, especialmente para las mujeres.


Entre otras, para aquellas que necesitaban restituir su virtud, perdida en algún momento de pasión juvenil. Aunque en esta España de la picaresca no faltó quién vendía y remendaba varias veces la virginidad de la misma moza o prostituta, como una fuente de ganar dinero.

" Hacía con esto maravillas: que cuando vino por aquí el embajador francés, tres veces vendió por virgen una criada que tenía".
- La Celestina.

Eran tan hábiles en este oficio, que no sólo eran capaces de engañar a ingenuos suegros y maridos, sino incluso a los más expertos en artes amatorias, ya que aplicaban técnicas de todo tipo, incluso utilizando elementos que simulaban la pérdida de sangre.


Técnicas para remendar virgos

Todo esto hizo que se tirase de inventiva y picaresca para desarrollar toda clase de argucias para simular virginidades o asegurarse unos resultados que no dejasen ninguna sombra de duda sobre la honradez de la doncella. Existiendo métodos tanto para asegurar el sangrado de la mujer como para restituir el himen de la doncella.

La mejor referencia al uso de ambas técnicas nos la proporciona Pármeno cuando habla de los utensilios de trabajo de la Celestina: 

"Esto  de  los  virgos,  unos  hacía  de  vejiga  y  otros  curaba  a punto. Tenía en un tabladillo, en una cajuela pintada, unas agujas delgadas de pellejeros, e hilos de seda encerados y colgadas allí raíces de hojaplasma y fuste sanguino, cebolla albarrana y cepacaballo".
- La Celestina.

De aquí se deduce con claridad que la Celestina empleaba dos técnicas distintas: una era la introducción en la vagina de una pequeña vejiga con sangre que se rompía en el coito, simulando la desfloración; y otra el recosido del virgo con agujas de pellejero e hilos propios de cirujanos. Además tenía reserva de plantas medicinales para restañar la sangre en caso de hemorragia.

Aunque quizá uno de los mejores métodos para convencer al incauto marido o amantes de la virginidad de una mujer fuesen sus dotes de interpretación, cerrar mucho los muslos, hacer fuerza con los músculos del suelo pélvico, y fingir cierto dolor y desconocimiento sobre las artes amatorias.

a.- Técnicas para simular sangrados

En aquellas uniones de mayor importancia, donde se realizaba in situ la famosa prueba del pañuelo, lo más sencillo era contar con la complicidad de la comadrona. El truco más sencillo, que ella misma, al explorar la vagina, rasgase con sus uñas la pared vaginal de la doncella hasta hacerla sangrar.

Pero había toda clase de métodos para simular sangrados, desde aquellos más peligrosos, como introducir una pequeña sanguijuela en el interior de la vagina de la mujer, o algunos más sencillos como colocar en el fondo de la vagina, vísceras de animales mezcladas con sangre, como vejigas de pescados rellenas de sangre.


Sanguijuelas para uso medicinal.


b.- Técnicas para simular virginidad

Trotula de Salerno.
Pero las habilidades de estas alcahuetas iban mucho más allá, ya que eran inclusos capaces de restaurar hímenes desaparecidos. La técnica más empleada era zurcir, con pequeñísimas agujas, finos pellejos de vejiga a los restos de la membrana desgarrada, si el himen ya había desaparecido por completo, éste se sustituía por pequeñas y finas hojas, colocadas y sujetas hábilmente.

Otros métodos se basaban en la aplicación de ciertos cataplasmas que introducidos en el interior de la vagina simulaban una especie de membrana. Uno de los más famosos fue el elaborado por una de las primeras mujeres ginecólogas de la historia, Trotula de Salerno, que vivió allá por el siglo XII, y que en su compendio sobre medicina de la mujer, el famoso "Passionibus Mulierum", ofrecía una fórmula para estrechar la vulva y simular la virginidad:

 "Toma sangre de serpiente, tierra de Armenia, corteza de granada, clara de huevo, masilla y agallas - una onza de cada cosa o tanto como se quiera. Redúcelo a polvo y hiérvelo todo junto en agua calentada. Introduce en la vagina una parte de esta combinación. O bien toma agallas, zumaque, llantén, brionia, alumbre y aceitunas enanas; cuécelo en agua de lluvia y con este cocimiento aplica fomentos a las partes privadas".

La crema de la condesa

Uno de los remedios más famosos fue el llamado "crema de la condesa", un remedio recogido en la "Farmacopea Matritense" (1823), que se elaboraba con base de agallas de encina o roble y otras plantas astringentes que se usaban "para constringir los orificios muy dilatados". El famoso médico Andrés Laguna decía de esta crema: “aprieta y cierra las partes bajas que, sentándose sobre el preparado, se pueden vender mil veces por vírgenes las que desean más parecer que ser doncellas”.

Sobre el curioso nombre de esta leyenda se cuenta que una joven criada vivía con una condesa ya entrada en años. La criada preocupada porque ya había perdido su virginidad y quería casarse fue a visitar a la curandera del pueblo. La anciana celestina le recetó que se preparase un baño con esta receta y que esperase hasta que el remedio hiciese efecto. La joven criada preparó el baño y cuando ya tenía todo listo entró la condesa en la habitación, quién creyendo que la criada le había preparado el baño para ella, se sumergió en la bañera. Cuenta la leyenda que el marido de la condesa fue el máximo beneficiario de esta confusión, ya que esa noche comprobó lo milagroso, y placentero, de esta receta.

Imagen extraída de:
http://www.esenciasdeliebana.es/wpcproduct/pomada-virginal-o-de-la-condesa/

Existieron infinidad de remedios de este tipo, hecho que nos hablaría de la preocupación real de las mujeres por este tipo de problemas: baños de consuelda, espolvorear la vulva con una serie de preparados que incluían productos de toda clase, desde talco o almidón hasta llegar al uso de la cal viva.

Y aunque hoy en día esto nos puede parecer muy anacrónico, la himenorrafia, es decir, la técnica de sutura del himen, se siguen practicando en numerosas culturas del mundo, conociéndose aquí en España bajo el nombre de zurcido japonés, ya que en el mudo gitano y musulmán se sigue practicando.


Fuentes escritas:

Todas estas técnicas y remedios no eran algo nuevo, empleándose desde la antigüedad como bien atestigua Galeno, quién ya recomendaba el uso de plantas astringentes para que la vagina de la mujer se estrechase y pareciese virgen.

Todos estos conocimientos se fueron transmitiendo por tradición oral entre comadronas y curanderas, hasta acabar recogidos durante la Edad Media en libros de carácter médico, donde se compilaron todos estos saberes ginecológicos, como el conocido libro del siglo XII, de Trotula de Salerno, donde se recogían varias recetas constringentes de la vulva usando elementos como el alumbre, las gallae o el nitrum; o el popular uso de sanguijuelas en el interior de la vagina, para que creasen costras y que éstas se rompiesen durante la penetración para asegurar el sangrado de la mujer.

La literatura del Siglo de Oro:

Pero no sólo en tratados médicos se recogieron todos estos saberes, la literatura popular también nos ha hablado de todo esto, especialmente los escritores del Siglo de Oro.

Una de las novelas que mejor retrata el mundo donde vivían estas remendadoras de virgos es la obra de Francisco Delicado, "La lozana andaluza", texto que describe la vida de los bajos fondos, durante el siglo XVI, de una ciudad tan populosa como pecaminosa como la ciudad eterna de Roma, y es que esta novela recoge muy bien la vida de prostitutas y celestinas. Durante una conversación entre la Lozana y un despensero, este último dice:

"Espera un poco y tal seréis como ella. Mas sobre mí que no compréis vos casa, como ella, de solamente quitar cejas y componer novias. Fue muy querida de romanas. Esta fue la que hacía la esponja llena de sangre de pichón para los virgos".

En esta misma novela, la Lozana experta en esta clase de remedios, le ofrece a una mujer conocida como la Napolitana, sus servicios como remendadora de virgos, y nos habla de "sellar" la vagina:

"Yo, señora, vengo de Levante y traigo secretos maravillosos que, máxime en Grecia, se usan mucho las mujeres, que no son hermosas, procurar de sello y, porque lo veáis, póngase aquesto vuestra hija, la más morena".



Para finalizar nuestro artículo que mejor que acabar con uno de los satíricos poemas de Francisco de Quevedo donde nos describe con mucha mala leche a una de estas celestinas:




Bibliografía

Montero Cartelle, E. y  Herrero Ingelmo, M.C., La ‘renovación de novias’ en La Celestina y otros autores,  Celestinesca, 36 (2012): 179-208., Universidad de Valladolid.

http://parnaseo.uv.es/Celestinesca/Celestinesca36/07_Monterno_Enrique.pdf

http://cuitasmedicas.blogspot.com.es/

http://idd0073h.eresmas.net/casas4u5.htm